Historia del Mitsubishi Lancer Evolution

La historia del Mitsubishi Lancer Evolution está directamente ligada al rally. El modelo no nació simplemente como la versión más potente del Lancer, sino como parte de la estrategia de Mitsubishi para competir al máximo nivel con un automóvil más compacto y ligero que su anterior arma en el Campeonato Mundial de Rally.

El punto de partida inmediato fue el Mitsubishi Galant VR-4. Lanzado a finales de la década de 1980, combinaba el motor 4G63 turbo de 2,0 litros con tracción integral permanente y permitió a Mitsubishi desarrollar buena parte de la tecnología que posteriormente trasladaría al Lancer Evolution. El Galant VR-4 consiguió seis victorias en pruebas del WRC antes de abandonar el campeonato y sirvió incluso para probar componentes destinados al nuevo Lancer durante su última temporada.

Del Galant VR-4 al primer Lancer Evolution

A comienzos de los años noventa, Mitsubishi necesitaba una plataforma más pequeña con la que seguir compitiendo bajo el reglamento de Grupo A. La solución consistió en trasladar la experiencia acumulada con el Galant VR-4 a la carrocería más compacta del Lancer.

El primer Mitsubishi Lancer Evolution I apareció en octubre de 1992. Mitsubishi combinó el Lancer con el 4G63 turbo y un sistema de tracción integral derivado de la experiencia del Galant VR-4. El proyecto estaba condicionado directamente por las normas de homologación del Grupo A, que exigían una producción mínima de vehículos de serie. La primera tirada de 2.500 unidades destinada a cumplir ese requisito se agotó pocos días después de su lanzamiento.

Ese origen explica buena parte de la personalidad de los primeros Evolution. El objetivo principal no era crear un sedán deportivo de lujo, sino desarrollar una base de producción adecuada para rally: carrocería reforzada, reducción de peso, grandes necesidades de refrigeración, suspensión revisada, tracción integral y una variante RS especialmente orientada a competición.

El debut mundialista llegó en 1993. Mitsubishi comenzó a competir con el Lancer Evolution homologado en Grupo A y terminó aquella primera temporada demostrando su potencial con un segundo puesto absoluto en el RAC Rally.

Evolution I, II y III: el desarrollo acelerado

Los tres primeros Evolution formaron una etapa de evolución especialmente rápida. Mitsubishi utilizaba la experiencia de competición para modificar prácticamente de forma continua la plataforma de calle.

El Mitsubishi Lancer Evolution II, presentado en enero de 1994, incorporó mejoras de estabilidad y comportamiento derivadas del programa deportivo. Mitsubishi amplió batalla y vías, modificó el diferencial trasero y revisó relaciones de transmisión, suspensión y neumáticos.

Solo un año después apareció el Mitsubishi Lancer Evolution III. La atención se centró especialmente en aerodinámica, refrigeración y rendimiento del 4G63. Su diseño exterior más agresivo respondía en buena medida a necesidades funcionales: mayores entradas de aire, conductos de refrigeración y nuevos elementos aerodinámicos.

El Evolution III también quedó unido a uno de los momentos decisivos de la historia de Mitsubishi en rally. En 1996 Tommi Mäkinen ganó cinco pruebas del WRC y consiguió su primer Campeonato Mundial de Pilotos.

Evolution IV: nueva plataforma y llegada del AYC

El Lancer convencional recibió una nueva generación a mediados de los años noventa y el Evolution cambió con él. El Mitsubishi Lancer Evolution IV, lanzado en agosto de 1996, inauguró una nueva etapa técnica.

La transformación no se limitó a la carrocería. Mitsubishi revisó profundamente el conjunto mecánico, la suspensión y la gestión de la tracción. En las versiones correspondientes apareció además el Active Yaw Control, conocido como AYC, destinado a controlar el comportamiento del vehículo mediante la gestión de las fuerzas entre las ruedas traseras.

El Evolution IV representó así un paso importante desde una tracción integral principalmente mecánica hacia sistemas electrónicos capaces de intervenir activamente en la dinámica del automóvil.

Tommi Mäkinen volvió a proclamarse campeón del mundo en 1997, confirmando que el cambio de plataforma no había reducido la competitividad del proyecto.

Evolution V y VI: la época dorada del WRC

El contexto del campeonato cambió profundamente en 1997 con la introducción de la categoría World Rally Car. Las nuevas normas permitían desarrollar vehículos de competición con mayor libertad que el Grupo A.

Mientras varios rivales adoptaban rápidamente coches diseñados bajo el nuevo reglamento, Mitsubishi decidió continuar inicialmente con el Lancer Evolution homologado en Grupo A. Esa decisión reforzó todavía más el vínculo entre los coches de producción y el programa mundialista.

El Mitsubishi Lancer Evolution V, presentado en enero de 1998, recibió importantes cambios para mantener su competitividad frente a los nuevos World Rally Cars. La carrocería se ensanchó y se revisaron suspensión, frenos y aerodinámica.

La temporada 1998 se convirtió en una de las más importantes de la historia de Mitsubishi: Tommi Mäkinen consiguió su tercer título consecutivo de pilotos y Mitsubishi logró su primer Campeonato Mundial de Constructores.

En enero de 1999 apareció el Mitsubishi Lancer Evolution VI, desarrollado con nuevas soluciones de refrigeración y aerodinámica adaptadas a los cambios reglamentarios de esa temporada.

Mäkinen volvió a proclamarse campeón, alcanzando cuatro títulos mundiales consecutivos entre 1996 y 1999. Mitsubishi considera este periodo el punto culminante de su trayectoria con el Lancer Evolution en el WRC.

Como reconocimiento, Mitsubishi lanzó en enero de 2000 la Mitsubishi Lancer Evolution VI Tommi Mäkinen Edition, con una puesta a punto específica y cambios de chasis, dirección, altura y estética vinculados al programa de rally.

Del Grupo A al World Rally Car

La relación entre vehículo de calle y coche de rally empezó a cambiar a comienzos del siglo XXI.

Hasta la etapa del Evolution VI, el automóvil utilizado oficialmente por Mitsubishi en el WRC continuaba estrechamente relacionado con la homologación Grupo A. Sin embargo, las reglas World Rally Car permitían desarrollar coches de competición mucho más específicos.

En 2001 Mitsubishi todavía comenzó la temporada con el Evolution VI derivado del Grupo A, pero posteriormente introdujo el Lancer Evolution WRC. A partir de ese momento es importante separar claramente la evolución de los vehículos de producción de la trayectoria de los coches oficiales del campeonato.

Después aparecerían el Lancer Evolution WRC2 y los Lancer WRC04 y WRC05. Eran automóviles de competición desarrollados bajo normativa específica y no deben interpretarse simplemente como versiones preparadas del Evolution VII, VIII o IX de carretera.

La historia completa de esta etapa corresponde a Mitsubishi Lancer Evolution en el WRC.

Evolution VII: una nueva concepción de la tracción integral

El Mitsubishi Lancer Evolution VII apareció en febrero de 2001 sobre la plataforma del Lancer Cedia.

Además del crecimiento de batalla y vías, introdujo un cambio decisivo en la gestión de la tracción. El anterior diferencial central con acoplamiento viscoso dejó paso al Active Center Differential o ACD, controlado electrónicamente.

Mitsubishi integró el funcionamiento del ACD con el AYC para coordinar el reparto de tracción y el comportamiento del eje trasero. Aquella arquitectura anticipó el desarrollo cada vez más integrado de los sistemas electrónicos de control dinámico que caracterizarían las siguientes evoluciones.

La gama también comenzó a diversificarse. En 2002 apareció el GT-A, primer Lancer Evolution con transmisión automática, reflejando que el modelo ya no estaba condicionado exclusivamente por las necesidades de homologación deportiva.

Evolution VIII y IX: perfeccionamiento del 4G63

El Mitsubishi Lancer Evolution VIII llegó en 2003 y profundizó en esta estrategia. Mitsubishi introdujo Super AYC, capaz de gestionar con mayor amplitud el reparto de par entre las ruedas traseras, además de continuar evolucionando el 4G63, la aerodinámica y el chasis.

En 2004 apareció el Mitsubishi Lancer Evolution VIII MR, una de las variantes técnicamente más representativas de esta etapa, con techo de aluminio y amortiguadores Bilstein entre sus principales modificaciones.

El Mitsubishi Lancer Evolution IX apareció en marzo de 2005. Fue la última evolución principal del sedán en utilizar el histórico 4G63 y añadió MIVEC al sistema de distribución de la versión turbo, mejorando especialmente la respuesta del motor.

La familia se amplió además con el Mitsubishi Lancer Evolution IX Wagon, presentado en septiembre de 2005. Mitsubishi combinó la parte delantera y la tecnología dinámica del Evolution IX con una carrocería familiar reforzada específicamente para conservar la rigidez necesaria.

Con el Evolution IX se cerró una etapa iniciada trece años antes: nueve evoluciones consecutivas desarrolladas alrededor del 4G63 turbo.

La evolución completa de estas mecánicas se desarrolla en Motores del Mitsubishi Lancer Evolution.

Evolution X: ruptura con la arquitectura anterior

El Mitsubishi Lancer Evolution X, presentado en octubre de 2007, supuso el mayor cambio técnico de toda la saga.

Mitsubishi estrenó una plataforma, una carrocería y una mecánica completamente nuevas. El veterano 4G63 fue sustituido por un nuevo motor turbo MIVEC de 2,0 litros con bloque de aluminio, perteneciente a la familia 4B11.

También apareció la transmisión de doble embrague TC-SST en determinadas versiones. Pero el elemento que mejor resumía la evolución tecnológica del modelo era el sistema Super All Wheel Control o S-AWC.

S-AWC integraba diferentes sistemas de control de tracción, reparto de par y frenado para gestionar de forma conjunta el comportamiento del vehículo. Mitsubishi considera al Evolution X la culminación de la trayectoria tecnológica iniciada décadas antes con sus sistemas de control de las cuatro ruedas.

El Evolution X ya no era principalmente un automóvil nacido para conseguir una homologación de Grupo A. Se había convertido en un sedán deportivo global cuya tecnología procedía de décadas de desarrollo acumulado en competición.

El final del Mitsubishi Lancer Evolution

Después de casi ocho años de Evolution X, Mitsubishi decidió cerrar la genealogía.

En Japón se anunció en 2015 el Mitsubishi Lancer Evolution X Final Edition, limitado a 1.000 unidades en ese mercado. Estaba basado en el GSR con cambio manual de cinco velocidades y recibió diferentes mejoras para despedir al modelo.

Otros mercados tuvieron sus propias Final Edition. En Estados Unidos, por ejemplo, Mitsubishi comercializó 1.600 unidades.

La producción de las últimas unidades se prolongó hasta 2016; Mitsubishi anunció en septiembre de ese año la subasta del último Lancer Evolution fabricado.

La Mitsubishi Lancer Evolution X Final Edition cerraba así una historia iniciada en octubre de 1992 con un automóvil producido para cumplir una homologación de rally.

El legado del Lancer Evolution

El legado del Lancer Evolution va mucho más allá de sus cifras de potencia o de sus victorias.

Durante más de dos décadas permitió a Mitsubishi desarrollar una filosofía propia de control del automóvil basada en aprovechar conjuntamente motor, tracción integral, diferenciales activos y sistemas electrónicos.

El camino puede seguirse desde la tracción integral heredada del Galant VR-4 hasta el AYC del Evolution IV, el ACD del Evolution VII, el Super AYC del Evolution VIII y finalmente el S-AWC del Evolution X. Mitsubishi ha continuado desarrollando posteriormente esta filosofía en otros vehículos, incluidos modelos electrificados.

En competición, el momento más representativo sigue siendo la etapa de Tommi Mäkinen. Sus cuatro Campeonatos Mundiales de Pilotos consecutivos entre 1996 y 1999, acompañados por el título de constructores conseguido por Mitsubishi en 1998, colocaron al Lancer Evolution entre los automóviles más reconocibles de la historia del rally.

Pero la importancia de la saga también reside en la continuidad de su concepto. Desde el Mitsubishi Lancer Evolution I hasta el Mitsubishi Lancer Evolution IX, el 4G63 y la tracción integral evolucionaron durante trece años. El Mitsubishi Lancer Evolution X rompió con esa arquitectura y trasladó la misma filosofía a una nueva plataforma, un nuevo motor y una gestión electrónica mucho más integrada.

Las diez evoluciones representan por ello distintas etapas de un mismo proyecto: utilizar competición, ingeniería y producción en serie como partes de un proceso continuo de desarrollo.

Conclusión

La historia del Mitsubishi Lancer Evolution comenzó como una respuesta directa a las exigencias del Grupo A. Mitsubishi tomó la experiencia acumulada con el Galant VR-4, la trasladó a un Lancer más compacto y creó en 1992 un modelo cuya razón de ser estaba íntimamente ligada al rally.

Los Evolution I, Evolution II y Evolution III establecieron la fórmula inicial; los Evolution IV, Evolution V y Evolution VI protagonizaron la etapa de mayor éxito en el WRC; los Evolution VII, Evolution VIII y Evolution IX evolucionaron hacia una gestión cada vez más sofisticada de la tracción integral; y el Mitsubishi Lancer Evolution X cerró la saga con una plataforma completamente nueva, el motor 4B11T y S-AWC.

Más de veinte años después de su nacimiento, el Final Edition puso fin a la producción, pero no a su influencia. El Evolution permanece como uno de los modelos que mejor representan la relación histórica entre Mitsubishi, la tracción integral y el automovilismo.

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